No es infrecuente oír “está con presión” o “tiene tiroides”... como si alguna de las dos fuera negativa en sí misma. Pues no: tanto la presión arterial como la tiroides (y muchas partes de nuestro cuerpo que no tenemos claro qué son, dónde están o para qué sirven) son claves para la vida. La presión arterial es la fuerza que la sangre hace cuando circula; el problema es que esa presión no esté en los valores normales.

De la misma manera, tener tiroides es una gran cosa: es una glándula en forma de mariposa ubicada en el cuello, justo arriba de la clavícula y es la responsables de producir dos hormonas, la triyodotironina (T3) y la tiroxina (T4), que controlan el ritmo de muchas actividades del cuerpo y afectan todos los aspectos del metabolismo: mantienen el ritmo con el que el cuerpo utiliza las grasas y los hidratos de carbono; ayudan a controlar la temperatura corporal; influyen sobre el ritmo cardíaco y ayudan a regular la producción de proteínas, entre otras funciones.

Y, como con la presión arterial, los problemas se producen cuando de esas hormonas hay de más o de menos. Por eso, si alguien tiene problemas con la tiroides, puede tener hipertiroidismo (Ver...) o hipotiroidismo.

Las dos afecciones tienen mayor prevalencia entre las mujeres, especialmente las mayores de 60 años, según MedlinePlus, la revista de la Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU, pero la más frecuente es el hipotiroidismo. Y aunque las mujeres sean mayoría, cualquiera puede padecerlo, incluso los bebés.

Señales

Los signos y síntomas del hipotiroidismo varían en función del nivel de deficiencia hormonal, aunque en general, los problemas que pueda generar evolucionan de forma gradual, a menudo, a lo largo de varios años, destaca un informe de la Mayo Clinic, entidad sin fines de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, de Minnesota, Estados Unidos.

Al principio, es posible que prácticamente no notés los síntomas o los atribuyás a la edad: suele empezar con fatiga y aumento de peso. A medida que el metabolismo se enlentece, es posible que sufrás mayor sensibilidad al frío; estreñimiento; piel seca; nivel alto de colesterol en sangre; dolor y rigidez muscular y de las articulaciones; menstruaciones irregulares o más abundantes que lo habitual; disminución de la frecuencia cardíaca, depresión, alteración de la memoria.

Cómo saber

El diagnóstico del hipotiroidismo se realiza sobre la base de los síntomas, Y como en el cuerpo todo tiene que ver con todo, se confirma con análisis de sangre que miden el nivel de tiroxina y de TSH.

La TSH (hormona tiroestimulante) es otra de las protagonistas del equilibrio de nuestro cuerpo; la produce otra glándula, llamada hipófisis, responsable de estimular la tiroides a veces. Un nivel bajo de tiroxina y uno alto de TSH indican que la tiroides está hipoactiva (el exceso da cuenta del esfuerzo que está haciendo la hipófisis para por estimular a su compañera, la tiroides).

Anteriormente, no se detectaba el hipotiroidismo hasta que los síntomas eran bastante avanzados; pero ahora, con la prueba sensible de TSH, es posible un diagnóstico precoz, incluso antes de que se presente algún síntoma. Y dada su eficacia, es probable que se chequee primero TSH y, en caso necesario, se haga análisis de hormona tiroidea. Incluso las pruebas de TSH se utilizan para diagnosticar el hipotiroidismo subclínico, que generalmente no provoca señales, porque en quienes lo padecen los niveles de las dos hormonas tiroideas en sangre son normales, pero los de TSH son un poco más altos de lo normal.

Congénito o adquirido

“Hay dos grandes tipos de hipotiroidismo, congénito y adquiridos -explica a LA GACETA la endocrinóloga tucumana Cristina Bazán de Casella-. El congénito se da, en todo el mundo, en 1 de cada 2.500 nacidos vivos y se debe una falla de la hormonogénesis intraútero (incorrecta ubicación de la glándula, producción insuficiente, etcétera)”. Si no se advierte y no se trata, puede producir discapacidades físicas e intelectuales graves, incluso en casos leves.

“Pero se controla muy bien, y en Tucumán, por la ley 5.769, a todos los recién nacidos, en un lapso de 48 horas, se los controla con un análisis de sangre. Si los valores de TSH son altos, empiezan su tratamiento de inmediato y se hace un muy buen seguimiento de esos niños”, agrega.

El hipotiroidismo adquirido puede ser didivido en dos grandes grupos. Uno de ellos fue muy frecuente entre nosotros; se lo llama bocio endémico y lo causa la falta de yodo, un micromineral esencial para que la tiroides secrete sus hormonas y que nuestro organismo no es capaz de producir, por lo que necesitamos obtenerlo a través de los alimentos.

Se encuentra principalmente en mariscos, algas y plantas que crecen en suelos ricos en yodo; pero como con nada de esto tenemos en general contacto frecuente, la sal yodada suele ser una salida.

“La adición de yodo a la sal en Argentina es política de Estado desde 2005, luego de un intenso trabajo que hicimos endocrinólogos del todo el país; las marcas de sal más conocidas tienen las dosis de yodo necesarias (el Ministerio de Salud de la Nación lo controla) y eso ha hecho que bajara muchísimo la incidencia del bocio”, destaca la especialista y agrega: “la gran mayoría de los casos de hipotiroidismo, conocidos como tiroiditis, se debe a la producción de anticuerpos antitiroideos. Este tipo de enfermedad está presente en cerca del 30% de la población de Tucumán”.

Para el diagnóstico, en estos casos -añade Bazán de Casella-, al dosaje de TSH se agrega uno de anticuerpos y una ecografía de la glándula.

En cualquiera de los casos, el hipotiroidismo avanzado, conocido como “mixedema”, es poco frecuente; pero cuando ocurre, puede poner en riesgo la vida, por presión arterial baja, disminución de la respiración y de la temperatura corporal, carencia de reacción e incluso coma.

Tratamiento

Los tratamientos habituales para el hipotiroidismo suponen la administración diaria de la hormona tiroidea sintética levotiroxina, que la restaura en los niveles adecuados y revierte signos y síntomas del hipotiroidismo. Un par de semanas después de comenzar con el tratamiento se siente menos el cansancio; también disminuye gradualmente el nivel de colesterol (si está causado por la enfermedad) y puede también revertir el aumento de peso.

Por lo general, el tratamiento es de por vida. Determinar la dosis adecuada puede llevar un tiempo, y como puede cambiar, lo típico es un control del nivel de TSH todos los años. La levotiroxina prácticamente no provoca efectos secundarios cuando se utiliza en la dosis adecuada, pero una cantidad excesiva puede provocar efectos secundarios, tales como: mayor apetito; insomnio o palpitaciones cardíacas.

Embarazo: son claves los controles, porque crecen los riesgos para la madre y para el niño

Algunas mujeres desarrollan hipotiroidismo durante o después del embarazo. El problema es que los síntomas son similares a los de un embarazo normal: ganancia de peso, agotamiento, caída de pelo, constipación, piel seca y retención de líquido. Pero hay signos distintivos como intolerancia al frío y pulso bajo. Si no se trata, crece el riesgo de desprendimiento de la placenta, aborto, parto prematuro y/o preeclampsia, trastorno que provoca elevación significativa en la presión arterial de la madre durante los tres últimos meses de embarazo y puede también afectar seriamente el desarrollo del feto.

Hipertiroidismo: la glándula secreta hormonas de más

Esta patología es mucho menos frecuente que su opuesta, y la causa más recuente es un trastorno autoinmune llamado Enfermedad de Graves, por el que el sistema inmunitario ataca la tiroides y hace que produzca demasiada hormona. Pero también puede causar hipertiroidismo la formación de nódulos en la glándula, que suelen ser benignos (no cancerosos), pero pueden volverse hiperactivos y producir demasiada hormona. Otras causas: tiroiditis (inflamación de la tiroides), que hace que la hormona almacenada se filtre fuera de la glándula; exceso de yodo o sobredosis de la medicina para tratar la tiroides hipoactiva.

En los chicos: riesgo de desarrollo mental deficiente

En general, los niños y los adolescentes con hipotiroidismo presentan los mismos signos y síntomas que los adultos, pero también pueden sufrir crecimiento deficiente, que deriva en baja estatura; retraso en el desarrollo de los dientes permanentes; pubertad tardía e incluso desarrollo mental deficiente.